Reflexiones sobre la evolución demográfica en Rumanía y efectos económicos.

coche llenoMi historia personal se intercepta con Rumanía en 2007, año de mi primera visita al país, pero me permitiré incluir una reflexión sobre una época anterior, que me hago a menudo, como introducción a un artículo que tanto podría centrarse en este país como en España. Soy el mayor de siete, tengo casi 46 años, echen cuentas. En casa trabajaba mi padre y tras unos cuantos años mi madre también lo hizo. Teníamos un coche que mi padre aún conserva, familiar, donde nos amontonábamos todos – literalmente, aunque no el de la foto – cuando salíamos de fin de semana o íbamos a veranear a la casa alquilada por mis abuelos de El Masnou, a 13 km de nuestra Barcelona. Recuerdo cuando tuvimos tele en color y lo pude decir en clase. Todos fuimos a la escuela si bien mis libros pasaban a mis hermanos, todos nos vestíamos, si bien mi ropa también pasaba a mis hermanos, y todos comíamos, cada uno lo suyo. Jugábamos con cosas muy básicas y leíamos muchos tebeos (cómics). No faltaba nada importante, tampoco nos sobró nada superfluo. Nos considerábamos clase media de la época. Hoy, 46 años después, en una familia de clase media de la época trabajan siempre ambos padres (si tienen trabajo) y crían un niño, máximo dos. Los ven poco pues llegan tarde a casa, les cuesta media vida pagar la hipoteca del pisito de 60 m2, no acostumbran a alquilar casa de vacaciones en verano, quizá tengan 2 coches por imperativo laboral, al niño no le faltará ipad, tableta, u otros sustitutos- mucho más baratos – que tener hermanos y ropa de temporada que no tienen a quien pasar si no es a Cáritas. Posiblemente tampoco quieran, pero aunque quisieran tener 3 o 4 hijos, no podrían, no los podrían mantener. 

Como el diferencial en el pequeño intérvalo de una función matemática, el cambio social no se percibe a menos que agrandes la foto. De año en año cada vez un poco más difícil tener familia, en 40 años la diferencia es brutal. 

“¿Por qué en el Banat tienen sólo un hijo?” Me preguntan.”No sé”. “Porque no pueden tener medio”. Y se ríen. Quiere ser un chiste, y con él quieren explicar el carácter tacaño de los habitantes de esta región occidental de Rumanía. Pero no es cierto. Tienen un sólo hijo porque no pueden tener más, o quizá les costaría demasiado sacrificio, y también los valores han cambiado. Igual que en España.

Pero no siempre fue así. En la siguiente tabla del informe sobre la demografía en Rumanía del INS de octubre 2013 (http://www.insse.ro/cms/files/publicatii/pliante%20statistice/12_Brosura%20demo.pdf) hay, entre otros, los siguientes gráficos de interés:

Comparativo de las pirámides de la población entre 1968 (mi año, qué casualidad) y 2012.

pirámide 

Nótese que la primera línea azul, de 0 años, abarcaba 300.000 niños y casi tantas niñas que se reflejan en el nivel 45 del 2012, ese pico que muestra la edad que también yo cumplí ese año. Poco más de 200.000 por sexo. Algunos sin duda habrán fallecido, pero muchos se encuentran viviendo en otros países. Rumanía ha visto emigrar millones de personas en edad laboral y reproductiva en estos últimos 20 años, y por tanto, trabajadores y consumidores. Tras ese glorioso año – o el anterior – en que los rumanos y rumanas disfrutaron más que nunca, la natalidad empezó a caer e igualmente muchos de los que vieron la luz en este país lo hicieron por lo visto como una primera etapa para acabar marchando a occidente. Y para más inri, los que se quedan intentan tener medio niño sólo. Resultado, la gráfica demográfica parece, más que pirámide, un tubo de pasta de dientes mal apretado.

Como es lógico y natural hemos entrado, justo tras la Revolución, en esta otra fase:

natalitatea mortalitatea 

según la cual la tasa de mortalidad supera con creces la de la natalidad y el país se despuebla. También es cierto que muchos de los niños de padres rumanos nacidos desde entonces hablan más italiano, español y francés que rumano, pero de un máximo de 22,8 millones de rumanos en 1992 hemos pasado a 20,1 millones. La mortalidad ha pasado en el mismo periodo de 10,6/1000 habitantes a 12/1000, lo que es lógico, si tenemos en cuenta el creciente número de ancianos.

Según otro gráfico, de 1990 a 2010 se han practicado unos 7.000.000 de abortos en el país.

¿Y qué tiene que ver todo esto con un blog llamado Rumanía Empresarial? pues mucho. Me permito aquí traducir en parte un párrafo del libro “Franța, hegemonie sau declin?” (Francia, ¿hegemonía o declive?) de Lucian Boia para ilustrar, con el ejemplo de Francia, lo que quiero decir: (pag 226-227) “Las causas de esta pérdida (de ser el primer poder europeo a estar bastante detrás de otros) son múltiples, pero no hay que buscarlas tanto en su desarrollo económico…. sino en los cambios de su régimen demográfico. Francia no está, en el s. XX más atrasada que Gran Bretaña, pero ciertamente está menos poblada. Antes de perder otras batallas, económicas o militares, ha perdido la batalla demográfica…. El declive del poder francés es por tanto, en primer lugar, consecuencia de un declive demográfico que ha influenciado de forma negativa la dinámica económica, la capacidad de expansión y colonización, el potencial militar del país…”. Nada nuevo bajo el sol.

Cada vez menos rumanos y cada vez de mayor edad. La consecuencias económicas serán inmensas, en el perfil del consumidor y su capacidad de compra, en la fiscalidad, en la distribución en el territorio, en la disponibilidad de mano de obra (en un país ya hoy sin paro)…. Habrá sectores que necesitarán ampliar sus prestaciones: servicios de asistencia social y médica, asilos, cementerios, pompas fúnebres,… y otros que sin duda irán a menos, sobre todo en las zonas rurales de donde los jóvenes escapan: escuelas, productos infantiles,… Una muy importante suma económica en forma de remesas llega cada año al país enviada por los emigrados para ayudar a sus familias, muchos de ellos ancianos. Cuando fallezcan, ese dinero ya no vendrá. Más necesidades sociales y menos gente pagando impuestos para cubrirlas resultarán en un aumento de la presión fiscal sobre empresas y población activa. La situación puede ser tan insostenible como lo será en una parte del resto de Europa (¿España?). Sólo se puede cubrir con inmigración, ¿pero de dónde? España, Francia o Reino Unido cubrieron gran parte de sus necesidades con inmigrantes de sus ex-colonias, de cultura en parte similar. España e Italia atrajeron a muchos rumanos, con todo europeos y partícipes de un mismo fondo cultural. Pero para cubrir el espacio vacío en Rumanía, ¿quien vendrá? Los emigrados no lo harán si no lo han hecho ya en estos duros años de crisis en Europa occidental. ¿Asia? ¿Oriente medio? ¿Norte de Africa?  Quizá habrá también un profundo cambio social y cultural en el país y valga la pena que los turistas vengan a conocer una Rumanía aún rumana antes de que no sea demasiado tarde y pase a la historia, y es que un país sin gente, o sin su gente, desaparece.

 

José Miguel Viñals

Director General Via Rumania – Diagonal Consulting SRL

Cónsul Honorario de España en Timisoara.

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